Las máquinas virtuales (MV) son entornos informáticos que simulan un ordenador completo dentro de otro ordenador físico. Permiten ejecutar sistemas operativos y aplicaciones como si fueran equipos independientes, aunque en realidad comparten el mismo hardware.
¿Cómo funcionan?
Las máquinas virtuales utilizan un software llamado hipervisor, que se encarga de crear y gestionar estos entornos virtuales. Este software asigna recursos del equipo físico (CPU, memoria, almacenamiento) a cada máquina virtual.
Ejemplos de hipervisores populares son VirtualBox, VMware o Hyper-V.
Características principales
Aislamiento: cada máquina virtual funciona de forma independiente.
Portabilidad: se pueden copiar o mover fácilmente entre equipos.
Flexibilidad: permite ejecutar distintos sistemas operativos en un mismo ordenador.
Aprovechamiento de recursos: optimiza el uso del hardware físico.
Usos comunes
Pruebas de software: ejecutar programas en distintos sistemas sin afectar al equipo principal.
Formación y aprendizaje: experimentar con sistemas sin riesgo.
Servidores virtuales: en centros de datos y servicios en la nube.
Seguridad: analizar archivos sospechosos en entornos aislados.
Empresas como Amazon Web Services o Google Cloud utilizan ampliamente la virtualización para ofrecer servicios en la nube.