Direcionamiento de red
El direccionamiento de red es el sistema que permite identificar de manera única a cada dispositivo conectado a una red, de forma que los datos puedan enviarse y recibirse correctamente entre origen y destino.
En Internet, este proceso se basa principalmente en las direcciones IP (Protocolo de Internet). Una dirección IP funciona como si fuera la “dirección postal” de un dispositivo dentro de la red. Existen dos versiones principales:
IPv4: formada por cuatro números separados por puntos (por ejemplo, 192.168.1.1).
IPv6: más moderna, usa una combinación más larga de números y letras para permitir muchas más direcciones disponibles.
El direccionamiento no solo identifica dispositivos, sino también redes. Por eso, una dirección IP se divide en dos partes:
Parte de red: indica a qué red pertenece el dispositivo.
Parte de host: identifica al dispositivo dentro de esa red.
Para gestionar mejor estas direcciones, se utilizan conceptos clave como:
Máscara de subred: determina qué parte de la IP corresponde a la red y cuál al host.
Puerta de enlace (gateway): dispositivo (normalmente el router) que conecta una red local con otras redes, como Internet.
DHCP (Dynamic Host Configuration Protocol): asigna direcciones IP automáticamente a los dispositivos.
DNS (Domain Name System): traduce nombres de dominio (como “google.com”) a direcciones IP comprensibles por la red.
Además, existen direcciones:
Públicas: visibles en Internet.
Privadas: usadas dentro de redes locales (como en casas o empresas).
Estáticas: fijas.
Dinámicas: cambian con el tiempo.
En conjunto, el direccionamiento de red es fundamental para que la comunicación en Internet funcione de forma ordenada, asegurando que cada dato llegue exactamente al dispositivo correcto.